El delito de odio sanciona el fomento, la promoción o la incitación al odio, la hostilidad, la discriminación o la violencia contra un grupo o una persona por motivos racistas, antisemitas, ideológicos, religiosos, de orientación o identidad sexual, de género, de enfermedad o de discapacidad.
También castiga la producción y difusión de materiales idóneos para ello, y el enaltecimiento o la humillación de las víctimas.
Es un tipo penal amplio, redactado con conceptos abiertos, y esa amplitud es precisamente el terreno de la defensa.
El Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han sido constantes: la libertad de expresión ampara también las ideas que ofenden, inquietan o molestan. Sin esa protección, no habría libertad de expresión, sino permiso para decir lo que no incomoda.
La frontera está en la idoneidad para incitar a la discriminación, la hostilidad o la violencia. No basta con que un mensaje sea desagradable, grosero, hiriente o profundamente equivocado. Debe generar un peligro real.
Por eso la defensa se construye sobre el contexto completo: quién lo dijo, ante quién, en qué circunstancias, con qué alcance real y con qué intención. Un tuit sacado de contexto y leído tres años después, en frío, casi siempre parece peor de lo que fue.
Nos personamos como acusación particular. Y lo primero, siempre: preservar la prueba antes de que se borre, con acta notarial o sellado de tiempo, e identificar al autor tras un perfil anónimo, lo que exige oficio judicial a la plataforma.
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Es un tuit de hace ocho años. Ocurre constantemente. El paso del tiempo no borra el delito si no ha prescrito, pero sí es relevante para el contexto: un mensaje escrito en un momento y un ambiente concretos se lee después en frío, y casi siempre parece peor de lo que fue.
Yo no incité a nada, solo di mi opinión. Ese es exactamente el terreno de la defensa. La libertad de expresión ampara las ideas que ofenden, inquietan o molestan. El delito exige idoneidad real para incitar al odio, la hostilidad o la violencia, no simplemente decir algo desagradable.
Me insultan por mi origen o mi orientación. ¿Qué hago? Preserve la prueba antes de que la borren, con acta notarial o sellado de tiempo, e identifique al autor mediante oficio judicial a la plataforma. Sin eso, el procedimiento se queda sin objeto.
¿Puede agravar otro delito? Sí. El artículo 22.4 aplica la agravante de discriminación a cualquier delito común y eleva la pena.