Una sentencia desfavorable no siempre es definitiva. El proceso penal prevé recursos para revisar la decisión. El más habitual frente a la sentencia de instancia es el recurso de apelación.
Qué es el recurso de apelación
Permite que un tribunal superior revise la sentencia dictada: la valoración de la prueba, la aplicación de la ley y la pena impuesta. No es un nuevo juicio completo, sino una revisión de lo resuelto a partir de motivos concretos.
Plazos: actúa rápido
Los plazos para recurrir son breves y de caducidad y se cuentan desde la notificación de la sentencia. Dejar pasar el plazo significa que la sentencia gana firmeza. Por eso, en cuanto se notifica una condena, hay que decidir con el abogado, sin demora, si se recurre.
Sobre qué se puede recurrir
Entre otros motivos: error en la valoración de la prueba, vulneración de derechos fundamentales (presunción de inocencia), indebida aplicación del Código Penal o de la pena, y defectos de motivación de la sentencia.
La estrategia del recurso
Un buen recurso no repite el juicio: identifica los puntos débiles de la sentencia y los argumenta con precisión. De ahí la importancia de un penalista con experiencia en segunda instancia.
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Guía de carácter divulgativo; no constituye asesoramiento jurídico.
Francisco Javier Martín Porras
Abogado penalista, socio de Société de Conseil Juridique et Expert y creador de la metodología LIWARD®. Dirige la defensa en procedimientos penales de alta complejidad, combinando estrategia procesal con análisis pericial y forense. Conozca al equipo →

